Cada día Ouvori prepara un plan corto a partir de tus respuestas: unos minutos de ejercicio y un pequeño paso. En un mal día el plan se encoge contigo, y con una sola cosa hecha basta.
Un toque en “Ahora mismo” y dices qué está pasando: temes algo, estás en ello, no dejas de darle vueltas o no arrancas y sigues haciendo scroll. Recibes la herramienta que encaja.
Antes de algo que temes, anotas cuánto malestar esperas. Después dices cómo fue de verdad. “Predijiste 8. Fue 3.” Ese es el momento en torno al que está hecha la app.
Cada comparación va a tu banco de evidencias. Te muestra, con tus propios números, cuántas veces se cumplió lo que temías. Tu propia prueba, no un argumento.
Tu escalera va de lo fácil a lo difícil, hacia lo que quieres poder hacer. Los pasos se sugieren a partir de tus respuestas, y puedes añadir los tuyos o quitar alguno.
En el mapa, dentro está lo que ya haces sin más, en el borde lo que estás probando, fuera lo que está por venir. Cuenta lo que hiciste, no la calma que sentiste.
Mucho de lo que se evita no parece miedo. “Quería visitar a un amigo, pero tendría que conducir hasta allí.” Atrapas esa frase y luego pones a prueba el pero con la versión más pequeña de eso.
Basta un registro corto al día. La evolución lo convierte en líneas a lo largo de las semanas: tu ansiedad, tu ánimo y cuánto estuviste dentro de tu día.
Añade lo que viene, con tu predicción. Te preparas con un plan para el momento en que quieras cancelar y tus propios números de las últimas veces. Después la app te pregunta cómo fue.
Una respiración guiada para los minutos antes de algo difícil, también con la pantalla apagada y señales para inhalar y exhalar, con el teléfono en el bolsillo. No hace falta sentir calma para ir. Con poder ir basta.